viernes, 27 de junio de 2025

análisis clave para el comportamiento delictivo: evaluación de peligrosidad

 Perfil criminológico y evaluación de peligrosidad.

El perfil criminológico se ha consolidado como una herramienta esencial dentro del estudio del comportamiento criminal, permitiendo no solo comprender los factores que han influido en la conducta de un sujeto, sino también prever su posible reincidencia. En este sentido, uno de los aspectos más relevantes en la elaboración de un perfil es la evaluación de peligrosidad, entendida como la estimación del riesgo que una persona representa para la sociedad.


¿Qué es la peligrosidad criminal?

La peligrosidad criminal se define como la probabilidad de que un individuo cometa nuevamente actos delictivos, especialmente de carácter violento, dentro de un contexto determinado. Esta valoración no se basa en suposiciones, sino en el análisis detallado de variables individuales, sociales y contextuales. Se trata de una hipótesis futura basada en el análisis del pasado y el presente del sujeto (Cano, 2014).


Componentes de la peligrosidad

Los estudiosos de la conducta criminal coinciden en que la peligrosidad tiene dos componentes esenciales: la capacidad criminal y la adaptabilidad social.

El primer concepto, la capacidad criminal, hace referencia a la tensión interna delictiva, la potencia delincuencial, lo que es capaz de dar de sí la personalidad criminal en el campo delictivo. Por su parte, la adaptabilidad social es la idoneidad del delincuente para la vida social, esto es, la posibilidad de adaptación de la actividad del criminal al medio en que se inserta.

A partir de dichos componentes podemos reconocer cuatro formas de estado peligroso.

  1. Capacidad criminal muy fuerte y adaptabilidad muy elevada: aquí se presentan las manifestaciones más graves de conducta antisocial como son delitos de cuello blanco, delitos político-financieros, delincuencia organizada, psicópatas organizados, etcétera.
  2. Capacidad criminal muy elevada y adaptabilidad incierta: menos graves pero de potencial criminógeno muy dañino. Su inadaptación los hace atraer la atención sobre ellos fácilmente. Criminales profesionales y especializados, marginados sociales, entre otros se encuentran en esta categoría.
  3. Capacidad criminal poco elevada y adaptación débil: constituyen los delincuentes que habitualmente inundan las prisiones. Entre ellos se hallan inadaptados psíquicos, delincuentes caracteriales y tipologías similares.
  4. Capacidad criminal débil y adaptabilidad elevada: formas ligeras de criminalidad. Su peligrosidad es baja o bien aguda. Aquí se reconocen los delincuentes ocasionales y pasionales.



Perfil criminológico: más que una descripción

El perfil criminológico no solo describe la historia delictiva o el contexto social del individuo. Es un análisis interdisciplinario que abarca dimensiones psicológicas, sociales, conductuales y ambientales. Su objetivo es determinar:

  • Las motivaciones delictivas.
  • La estructura emocional y cognitiva del sujeto.
  • Las condiciones sociales y ambientales que favorecen o inhiben la conducta criminal.
  • El grado de riesgo social que representa el individuo, es decir, su peligrosidad.


Elementos clave del perfil criminológico vinculado a la peligrosidad

La construcción del perfil criminológico con fines de evaluación de peligrosidad suele incluir los siguientes elementos:

1. Antecedentes personales y criminológicos

Edad, escolaridad, historial delictivo, contexto familiar, consumo de sustancias y conductas previas de riesgo.

2. Evaluación psicológica y emocional

Diagnóstico clínico, impulsividad, agresividad, trastornos de personalidad (como el TPA o TLP) y capacidad de empatía.

3. Factores criminógenos

Elementos que aumentan la probabilidad de reincidencia, como el entorno delictivo, la marginación, la pobreza o la falta de control emocional.

4. Factores protectores

Redes de apoyo, participación en programas de rehabilitación, motivación para el cambio, oportunidades laborales o educativas.

5. Análisis del delito cometido

Tipo de delito, violencia empleada, elección de víctima, modus operandi y firma criminal.

Herramientas para evaluar peligrosidad

Existen instrumentos estandarizados ampliamente utilizados en el ámbito criminológico y forense para medir el nivel de riesgo de reincidencia:

Para Schied (autor alemán), la peligrosidad puede cuantificarse en una escala que consta de 15 factores y donde cada uno de ellos suma un punto negativo y que a su vez se relacionan con la probabilidad de reincidencia. Entre dichos factores que engloba este autor, se destacan principalmente  enfermedades hereditarias, regularidad laboral, antecedentes judiciales, etcétera.

Otras herramientas de apoyo que se incluyen para valorar la peligrosidad incluyen el HCR-20 (protocolo para valorar el riesgo de cualquier tipo de violencia), LSI-R (que calcula las probabilidades de reincidencia), SVR-20 (diseñado especialmente para calcular las probabilidades de reincidencia de los agresores sexuales), etcétera.

¿Para qué sirve conocer la peligrosidad de un criminal?

Desde un punto de vista clínico, establecer el nivel de peligrosidad de un criminal tiene varios objetivos entre los cuales destacamos los siguientes:

1. Establecer cuál será la actuación criminológica. Si será profiláctica o únicamente un tratamiento específico, si necesita de una labor Re integrativa total o si simplemente se deben atender los factores criminógenos específicos que desembocan en la conducta criminal, es decir, permite hacer más individualizado el tratamiento penitenciario.

2. Ayudar a determinar al juez cuál es la reacción penal. si es meritorio de una pena privativa de libertad o de una medida de seguridad. Si necesita de un tratamiento carcelario de cinco años o de veinte.

3. Indicar cuál es su probabilidad de reincidencia ayudando establecer un correcto diagnóstico y un pronóstico y por ende su probabilidad de reintegrarse a la sociedad.

4. Justificar qué institución penitenciaria le es más conveniente para el tratamiento y si amerita estar en un centro penitenciario o en una prisión de baja, media o de alta peligrosidad.

5. Brindar una idea del daño que puede infringir en contra de los demás.



REFERENCIAS

  • Rodríguez Manzanera, L. (2003). Criminología. (18 ed.). México: Porrúa
  • Mendoza Beivide, Ada Patricia. Psiquiatría para criminólogos y criminología para psiquiatras. México: Trillas (Reimp. 2012)
  • Landecho, Carlos María. Peligrosidad social y peligrosidad criminal.. U. de Valencia. 1974

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