Perfil criminológico y evaluación de peligrosidad.
Componentes de la peligrosidad
Los estudiosos de la conducta criminal coinciden en que la peligrosidad tiene dos componentes esenciales: la capacidad criminal y la adaptabilidad social.
El primer concepto, la capacidad criminal, hace referencia a la tensión interna delictiva, la potencia delincuencial, lo que es capaz de dar de sí la personalidad criminal en el campo delictivo. Por su parte, la adaptabilidad social es la idoneidad del delincuente para la vida social, esto es, la posibilidad de adaptación de la actividad del criminal al medio en que se inserta.
A partir de dichos componentes podemos reconocer cuatro formas de estado peligroso.
- Capacidad criminal muy fuerte y adaptabilidad muy elevada: aquí se presentan las manifestaciones más graves de conducta antisocial como son delitos de cuello blanco, delitos político-financieros, delincuencia organizada, psicópatas organizados, etcétera.
- Capacidad criminal muy elevada y adaptabilidad incierta: menos graves pero de potencial criminógeno muy dañino. Su inadaptación los hace atraer la atención sobre ellos fácilmente. Criminales profesionales y especializados, marginados sociales, entre otros se encuentran en esta categoría.
- Capacidad criminal poco elevada y adaptación débil: constituyen los delincuentes que habitualmente inundan las prisiones. Entre ellos se hallan inadaptados psíquicos, delincuentes caracteriales y tipologías similares.
- Capacidad criminal débil y adaptabilidad elevada: formas ligeras de criminalidad. Su peligrosidad es baja o bien aguda. Aquí se reconocen los delincuentes ocasionales y pasionales.
- Las motivaciones delictivas.
- La estructura emocional y cognitiva del sujeto.
- Las condiciones sociales y ambientales que favorecen o inhiben la conducta criminal.
- El grado de riesgo social que representa el individuo, es decir, su peligrosidad.
¿Para qué sirve conocer la peligrosidad de un criminal?
Desde un punto de vista clínico, establecer el nivel de peligrosidad de un criminal tiene varios objetivos entre los cuales destacamos los siguientes:
1. Establecer cuál será la actuación criminológica. Si será profiláctica o únicamente un tratamiento específico, si necesita de una labor Re integrativa total o si simplemente se deben atender los factores criminógenos específicos que desembocan en la conducta criminal, es decir, permite hacer más individualizado el tratamiento penitenciario.
2. Ayudar a determinar al juez cuál es la reacción penal. si es meritorio de una pena privativa de libertad o de una medida de seguridad. Si necesita de un tratamiento carcelario de cinco años o de veinte.
3. Indicar cuál es su probabilidad de reincidencia ayudando establecer un correcto diagnóstico y un pronóstico y por ende su probabilidad de reintegrarse a la sociedad.
4. Justificar qué institución penitenciaria le es más conveniente para el tratamiento y si amerita estar en un centro penitenciario o en una prisión de baja, media o de alta peligrosidad.
5. Brindar una idea del daño que puede infringir en contra de los demás.
REFERENCIAS
- Rodríguez Manzanera, L. (2003). Criminología. (18 ed.). México: Porrúa
- Mendoza Beivide, Ada Patricia. Psiquiatría para criminólogos y criminología para psiquiatras. México: Trillas (Reimp. 2012)
- Landecho, Carlos María. Peligrosidad social y peligrosidad criminal.. U. de Valencia. 1974